Dedicado a la Cami
Me engrandeces por distancia haciéndome tuyo al saber que nada hay más que infinitas probabilidades de un deseo nunca consumado. Soy enigma vivo, actualización constante, una certera duda extendida en tiempo emocional. Somos el mutuo regocijo de una pasión implícita de un pasado silente, mentiroso. Y si me niego a donar fugaz tomando en desproporción, haciendo mío en acto la destrucción de una ilusión, es por la negación de lo real. La concordancia nada tiene que ver, que mi ideal platónico no puede más que existir sin mí, soy creador a imagen y semejanza de una tortura masoquista mantenida en su inevitable etereidad. Dependemos de besos fantasmas, caricias transparentes y miradas esquivadas. Somos el deseo en su estado más puro al no mover más que al alma a ser estática, a perderse en el tiempo y confundir los caminos. Somos amantes perdidos y ficticios, tan sólo un beso de miradas.
